El beneficio de ser una flâneuse

Observar al mundo es una parte natural de quien soy. En cada lugar en el que me he encontrado, sea por deseo o por accidente, siempre hay cosas bellas y curiosas que llaman la atención… un pedacito de música, un momento en el paisaje urbano/natural, un perrito feliz, el movimiento de una palma verde contra el azúl límpido del cielo. En fín, podría seguir nombrando todas las cosas lindas que ocurren cuando uno presta atención con el corazón abierto y los ojos dispuestos.

No me puedo dar el lujo de pasear libremente la ciudad que me crió, pues Palmira es una de las ciudades más peligrosas de Colombia. Sin embargo, sí puedo darme el lujo de pasear la ciudad en que nací, pero muchos ya hacen eso en Nueva York. Así que cada vez que el mundo me da la oportunidad de caminar seguramente como mujer lo hago, desde Reykjavik hasta Cali y desde Tel Aviv hasta Seattle. Porque he allí la dificultad de ser una flâneuse - - ser mujer y siempre tener la cautela que al género masculino ni se le pasa por la mente cuando sale a caminar.

Parque de Bolívar Filandia, Quindío, Colombia. 2 de Febrero 2019. ©A. Iaroc

Parque de Bolívar Filandia, Quindío, Colombia. 2 de Febrero 2019. ©A. Iaroc

Reclamar la libertad de una ciudad para el género femenino requiere motivación. Motivación para sentarse en un parque a comer obleas, mirar a los viejitos jugando parqués y escuchar que le piden a Dios que Uribe se haga cargo del país de nuevo. Motivación para frenar el ritmo y cuidadosamente detallar uno de los tantos murales de la capital islándica en la calle Frakkastigur y leer un mural trilingüe que se trata de la liberación femenina. Motivación suficiente para interrumpir una conversación con tu primo en el tren N desde Coney Island porque quieres leer un poema en el interior del vagón sobre Eva buscando su propio nombre en los animales… y tener la suerte de que tu primo te conozca lo suficiente para decir que sabía que te gustaría ese poema. Motivación para dejar de escribir en tu diario, alzar la vista y observar los ejecutivos italianos en sus impecables trajes comiendo un bel gelato camino a casa. Motivación para hablar con un exraño personaje durante Miami Art Week que te hipnotiza con sus ojos azules (el izquierdo tiene una manchita color avellana), aunque tu corazón se haya cerrado hace mucho tiempo.

Mural en calle Frakkastigur, Reykjavik, Islandia. 1ro de Mayo, 2017. ©A. Iaroc

Mural en calle Frakkastigur, Reykjavik, Islandia. 1ro de Mayo, 2017. ©A. Iaroc

Y así de esa misma motivación nacen otras para seguir caminando, seguir observando, y de vez en cuando, participando de este mundo que tiene mucho para enseñar cuando se le da la distancia adecuada. Y de cada cosa en esta vida siempre estar agradecid@s porque sin los pasos anteriores no hubiesemos llegado aquí. Porque como dijo Federico Fellini ‘i ripianti sono uno spreco di tempo’.

Poema de Ada Limón ‘Un Nombre’ en el tren N, Brooklyn, NY. 29 de Abril, 2017 ©A. Iaroc

Poema de Ada Limón ‘Un Nombre’ en el tren N, Brooklyn, NY. 29 de Abril, 2017 ©A. Iaroc